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Piel de lobo Libro 3

Autor
A. Makkelie
Lecturas
19.9K
Capítulos
49
Autor
A. Makkelie
Lecturas
19.9K
Capítulos
49
⚔️Acción y aventura🐺Hombres lobo y cambiaformas💘Compañeros predestinados🎭Drama👩‍❤️‍👨Compañero predestinado💪🏻Protector🌛Dioses y diosas🧙‍♂️Paranormal y fantasía💪🏻Machos alfa😊Suave🐺Paranormal

En un mundo donde los hombres lobo y la magia ancestral colisionan, Killian y su manada enfrentan a un enemigo implacable, Zachary, quien ha capturado y torturado a Mera, la compañera de Killian. Mientras luchan por rescatarla, descubren secretos profundamente arraigados y poderosos aliados, entre ellos la enigmática loba Thyra y la diosa Freyja. Con la llegada del solsticio de invierno, Mera debe fusionarse con Thyra para desbloquear todo su poder y enfrentar a Zachary en una batalla que decidirá el destino de los suyos. ¿Lo lograrán, o los oscuros planes de Zachary se cumplirán?

Prólogo

Libro 3: Piel de Lobo

Prólogo

MERA

«Mi tacto se ha vuelto de piedra; ya no queda fuego en mis huesos.
»Los susurros de un mentiroso maldiciéndome recorren mi mente y encienden mis pensamientos.
»El pánico que se repite cada noche de insomnio se intensifica.
»Me aferro con fuerza al «para siempre».
»Estoy viviendo a la espera de una señal para sobrevivir a la tormenta que arrasa más allá de los límites de mi mente.
»El cuerpo en el que habito es una prisión mientras los esquemas de mi vida se han roto.
»Necesito liberarme de mis cadenas y alzarme por encima de las olas que intentan ahogarme.
»Estoy luchando contra la oscuridad en mi mente mientras intento encontrar la luz.
»Debo escapar de mi jaula, pero me estoy ahogando en el río de la vida.
»¿Podemos luchar contra la oscuridad que todos intentamos ocultar en nuestra mente?
»¿Podemos encontrar la luz que brilla en nuestra alma?
»Intento aferrarme a mi cordura antes de que la oscuridad me saque de este lugar, pero me estoy asfixiando.
»Mi espíritu se ha ido con las lágrimas que he derramado.
»¿Puedo justificar a los demonios en mi mente mientras ellos no muestran ninguna piedad?
»Desafío las leyes de la humanidad, ya que me harán seguir soñando.
»Necesito mantener mi mente clara y aferrarme al propósito de esta tortura.
»Sin embargo, no puedo deshacerme de este sentimiento de que tengo que morir para sentirme viva...».
***

KILLIAN

―Alfa.
Killian levantó la vista de sus archivos al oír la voz de Edvin a través del enlace mental.
―Infórmame, Edvin ―ordenó.
―Tal y como estaba previsto, nos hemos reunido con Reidar, pero no podemos hacer nada ahora mismo.
»Zachary la tiene vigilada en todo momento, y colarse sin ser visto no funcionará. Ni siquiera Reidar podrá sacarla de allí con vida ―informó Edvin.
Killian dejó caer los archivos que sostenía y se pasó las manos por la cara mientras suspiraba.
―Claro que no podrán...
»Gracias, Edvin. Quédate ahí y observa. Discutiré nuestro próximo movimiento ―ordenó a través del enlace.
―Lo haré, Alfa ―respondió Edvin.
Killian se levantó de la silla, se acercó a la ventana y contempló el mundo exterior.
Habían pasado tres meses y no estaban más cerca de sacar a Mera de allí.
Había enviado a Edvin, Lars y Sven para que se reunieran con Reidar, vieran el complejo por sí mismos y discutieran sus opciones para sacar a Mera, pero no estaban más cerca que hace tres meses.
Killian apoyó las manos en el alféizar de la ventana y miró a los cachorros que jugaban con la nieve en el patio trasero de la casa de la manada.
Una semana después de haber oído su voz en su cabeza, tuvo que asumir las responsabilidades como Alfa de la manada, y sus días consistían en asuntos de la manada, entrenamiento, planificación, comer y dormir.
Había madurado mucho y se había hecho mucho más fuerte.
Estaba listo para enfrentarse a Zachary, pero aún no había forma de hacerlo, ya que no había tenido oportunidad de llegar hasta él.
O ella...
Mera seguía siendo torturada, pero ahora ya no la violaban. No había sentido el dolor de la violación en el último mes y medio.
Aunque se alegraba de que hubieran dejado de hacerle daño así, no dejaba de sentir un dolor eléctrico como el que le producían los cortes y los miembros dislocados.
«No se merece esto, y haré que esos malditos paguen por estar haciéndole esto», pensó Killian.
Ya no le importaba el dolor que él mismo sentía; solo le importaba el dolor que ella estaba sintiendo. El impulso de estrecharla entre sus brazos y asegurarse de que nadie volvería a hacerle daño era cada vez más fuerte.
«Necesito dejar salir a Kil más a menudo para asegurarme de que no corro a ese puto complejo y lo destrozo sin ningún plan».
«Sería un suicidio si lo hiciera».
Suspiró, cerró los ojos y dejó caer la cabeza.
«La echo mucho de menos…».
―La recuperarás, Lian.
Miró por encima del hombro al oírla entrar.
―Volverás a tenerla en tus brazos, y pronto estarás mirando a tus propios cachorros jugando con la nieve en el patio trasero ―dijo Revna mientras le ponía una mano en el hombro y miraba a los cachorros que estaban fuera.
―Ese es un sueño que solo puedo esperar que se haga realidad ―dijo Killian sombríamente.
«No porque no esté seguro de que la recuperaremos, sino por todo lo que ha pasado…».
Un cachorro era una cosa que siempre había querido tener con su compañera, pero Mera había sido violada varias veces, y no la culparía si nunca más quisiera estar cerca de un macho.
«Con más razón hay que matar a esos imbéciles».
Revna suspiró y apoyó la cabeza en su hombro.
―No conozco a Mera como vosotros, pero sé que es una de las hembras más fuertes que existen. Encontraréis el camino de vuelta el uno en el otro, sé que lo haréis ―dijo mientras seguía mirando a los cachorros.
―Gracias, Revna ―dijo Killian mientras apoyaba su cabeza en la de ella.
―Cuando quieras, Alfa ―dijo mientras se reía un poco.
Revna se había convertido en una buena amiga suya, de Edvin y de Ken. No solo porque era la compañera de Aksel, sino porque era una copia exacta de él.
Le había consolado más veces de las que podía contar, y Killian estaba agradecido de tenerla aquí.
Aparte de Mera y su madre, no había buena energía femenina en la casa, y Revna aportaba mucha ahora que Mera estaba cautiva y su madre aún intentaba superar el dolor por la muerte de Adrien.
A Killian le dolía el pecho al pensar en su padre, pero no era por las razones obvias: le dolía no haber podido ir a verlo al depósito.
Lo había intentado en múltiples ocasiones, ya que necesitaba hacer los preparativos para su cremación, pero cada vez que intentaba entrar, su lobo forzaba la transformación y corría tan lejos como podía.
No entendía por qué había ocurrido, y eso ni siquiera era lo más raro...
El cuerpo de Adrien no había empezado a descomponerse en absoluto.
Seguía teniendo el mismo aspecto que cuando acababa de ser asesinado por Dag.
Nadie entendía por qué y pronto Synne empezó a tener la esperanza de que Adrien despertaría, ya que su cuerpo no le permitía descomponerse.
Todos habían intentado hablar con ella, pero ella no entraba en razón.
Le dolía el corazón verla así, verla sin el cierre que necesitaba. Ver que seguía esperando un milagro que no iba a suceder...
―¿Killian? ―preguntó Revna y levantó la cabeza al notar que se ponía más tenso a cada segundo.
Sacó a Killian de sus pensamientos y él la miró.
―Lo siento ―dijo antes de apartarse de la ventana y volver a sentarse en su silla.
―¿Mera? ―preguntó Revna mientras caminaba hacia el otro lado del escritorio y se sentaba en la silla; ya sabía que estaba pensando en alguien.
―Mamá ―dijo mientras se encorvaba en su silla y miraba las carpetas de su escritorio.
Revna asintió.
―Pia y Elsa han estado intentando ayudarla a salir de la morgue, pero aún no han tenido éxito. Lo siento, Killian ―dijo.
Ahora que Revna había completado el vínculo con Aksel, era la hembra Beta de la manada.
Hacía honor a su nombre, ya que era una de las mejores que había conocido.
Era la única que realmente había sido entrenada para convertirse en la Beta de una manada. Era la única hija del Beta de la manada Halvmåne, dirigida por el Alfa Arne y Luna Astrid.
Se alegraron cuando descubrieron que Aksel era su pareja, pero también significaba que cuando naciera el cachorro de Arne y Astrid, tendría que elegir una nueva línea Beta.
―Lo sé, Revna. Mantenme informado ―le dijo mientras la miraba.
Ella le dedicó una pequeña sonrisa.
―Sabes que lo haré ―dijo antes de que se abriera la puerta.
―¿Por qué cuando no te encuentro siempre estás con nuestro Alfa?
Ambos miraron a Aksel y Ken, que habían entrado.
Revna se rio cuando Aksel le guiñó un ojo y le dio un beso profundo.
Killian les sonrió. Realmente se alegraba por ellos, pero no podía evitar sentirse dolido al echar de menos a su compañera junto a él.
―¿Cómo va la manada? ―preguntó Killian mientras miraba a su Gamma después de haberse tragado el nudo que tenía en la garganta.
―Nacerán tres nuevos cachorros en los próximos cuatro meses, y cinco adolescentes cumplirán quince años en los próximos dos meses.
»Tendremos que gestionarlo para que los lleven a Trøndelag y les controlen durante su primera transformación ―dijo Ken.
Killian asintió.
―Asegúrate de tener a cinco guerreros vigilando a los adolescentes.
Desde el ataque, los adolescentes que eran llevados allí para transformarse eran vigilados y, si era necesario, corregidos por guerreros.
Querían asegurarse de que no volviera a ocurrir nada parecido a lo que pasó con ellos.
Su padre había hecho los arreglos, y Killian los hizo cumplir ahora también.
―Lo haré. Aparte de eso, la manada está todo lo contenta que puede estar ahora mismo.
»Todo lo que está ocurriendo pesa sobre la manada, y se nota, ya que no están tan despreocupados como antes de la tragedia ―afirmó Ken.
La manada echaba de menos a su Luna. Killian lo sabía, pues podía sentir la preocupación de la manada por ella a través del vínculo, ya que él era el Alfa.
―Gracias, Ken ―dijo Killian antes de volver a pasarse las manos por la cara.
―¿Alguna noticia de Edvin? ―preguntó Aksel mientras apoyaba la mano en el hombro de Revna y miraba a Killian.
―Sí, se han reunido con Reidar, pero ahora mismo no pueden hacer nada. Tenemos que discutir cuál es el siguiente curso de acción antes de que podamos hacer nada más ―dijo Killian mientras miraba a su Beta.
―¿Quieres que organice una reunión con los otros Alfas? ―preguntó Aksel.
Killian asintió.
―Esta noche. Cuanto más tiempo pasemos sin hacer nada, más sufrirá, y no podré contener a mi lobo durante mucho más tiempo si Mera sigue siendo torturada ―dijo antes de que un gruñido escapara de su pecho.
Respiró hondo para calmarse y calmar a su lobo.
―Yo haré las llamadas ―dijo Aksel.
Killian sabía que Mera se había convertido en una hermana para Ken, Aksel y Edvin y no estaban llevando bien lo que fuera que le estuvieran haciendo esos cazadores.
―Gracias ―dijo Killian―. A todos vosotros ―añadió mientras miraba a los tres.
―Estamos aquí por ti, hermano ―dijo Aksel con una pequeña sonrisa.

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