Galatea Logo
ListasAsistencia
Hombres lobo y cambiaformas
Mafia
Romance multimillonario
Romance con un acosador
Romance lento
De enemigos a amantes
Romance paranormal
Compañeros predestinados
Historias deportivas
Libros en universidades
Segundas oportunidades
Ver todas las categorías
Valorada con 4,6 en la App Store
Condiciones de usoPrivacidadDerecho de desistimientoAviso legalCancelar suscripción aquí
Galatea on FacebookGalatea on InstagramGalatea on TikTok
Cover image for La serie de las sombras: Sombra rebelde

La serie de las sombras: Sombra rebelde

Autor
Tara Lee Curtains
Lecturas
2.8M
Capítulos
44
Autor
Tara Lee Curtains
Lecturas
2.8M
Capítulos
44
😱Suspense🌼Virgen🙅Pareja no deseada🎭Drama🏍️Chicos malos⚔️De enemigos a amantes🐺Hombres lobo y cambiaformas👩‍❤️‍👨Compañero predestinado💘Compañeros predestinados💪🏻Protector🧙‍♂️Paranormal y fantasía💪🏻Machos alfa⚔️Acción y aventura🧙‍♀️Magos y brujas🔮Médiums😊Suave🐺Paranormal🔒Proximidad forzada

Josette huye de la crueldad, desesperada por liberarse de la manada que quebró su espíritu. Pero su escape la lleva directamente al territorio de un brutal Alfa, uno mucho más temido que los monstruos que dejó atrás. Frío, dominante y atado por un antiguo poder, él la encierra una vez más... pero esta vez, algo se siente diferente. Hay peligro en su mirada, sí, pero también algo más profundo. A medida que su vínculo comienza a transformarse en algo que ninguno de los dos comprende, Josette debe elegir: huir de nuevo o enfrentar el oscuro fuego que arde entre ellos. En un mundo al borde de la ruina, su vínculo podría condenarlos a ambos... o salvarlo todo.

Un sueño inquietante

JOSETTE

Mi cuerpo cuelga en la oscuridad. Mis brazos encadenados están estirados muy por encima de mi cabeza. El metal se clava en mis muñecas. Arde contra mi piel lastimada. Intento moverme, solo una vez. Pero las cadenas hacen ruido y me sujetan con fuerza. Mis pies apenas tocan el piso de piedra.
Todo me duele.
El aire es húmedo y frío. El olor a moho es fuerte en mi nariz. No sé dónde estoy ni por qué estoy aquí. Solo siento miedo. Es un miedo intenso que crece en mi pecho. Se convierte en un grito que no puedo dejar salir.
Unos pasos suenan por el pasillo. Son lentos. Pesados. Cuidadosos.
Me quedo quieta y mi garganta se seca. Entonces, lo veo: el Alfa Curtis. Su figura llena la entrada del calabozo. Es ancho y muy alto. A medida que se acerca, una sonrisa cruel aparece en su rostro.
Abro la boca para hablar, rogar o preguntar algo, pero él levanta una mano. Su palma gruesa y áspera golpea mi boca y me hace callar. El mal olor a sudor y sangre está pegado a su piel. Me ahogo con el olor y abro mucho los ojos.
Y entonces, sin decir una palabra, saca un cuchillo largo de sierra. El cuchillo atrapa la poca luz que hay y brilla con fuerza.
«¡No! Por favor...»
Antes de que pueda alejarme, el dolor explota en mi estómago. Me quedo sin aliento.
Miro hacia abajo mientras trato de respirar. Me da terror ver el mango del cuchillo clavado en mi barriga. La sangre, oscura y espesa, baja por mis muslos y moja el suelo.
Él se ríe. Es una risa baja. Es cruel. Está llena de alegría.
Intento gritar, pero no sale ningún sonido. Mis rodillas fallan y mi cuerpo cuelga débil en las cadenas. El mundo empieza a dar vueltas. La oscuridad me aplasta con más fuerza.
Suelto mi último aliento. Su risa resuena en las paredes de piedra.
Abro los ojos de golpe. Salgo de ese sueño extraño e inquietante. Siento un gran alivio al mirar a mi alrededor. Estoy agradecida de volver a la realidad.
Suelto el aire despacio para calmarme y salgo de la cama a tropezones. El suelo de madera vieja está frío bajo mis pies descalzos. Meto la mano debajo de mi cama. Mis dedos aprietan el collar que mi madre me dio cuando era solo una niña. La cadena de plata rodea una piedra roja en forma de lágrima en el centro. Todavía brilla.
Por un momento, lo sostengo con fuerza. Su peso familiar me ayuda a calmar los nervios. Luego, respiro en silencio y lo guardo de nuevo en su escondite.
La luz del baño parpadea cuando entro, pero no le hago caso. Me echo agua fría en la cara. Mis manos tiemblan y se quedan apoyadas en el lavabo.
«Contrólate, Josette», le susurro a mi reflejo. Mi voz tiembla al hablar.
Mi cara pálida y cansada me devuelve la mirada. Tengo los ojos hundidos por las malas noches. Siento un poco de miedo de que haya algo escondido detrás de mí. Esa idea da vueltas en mi cabeza.
Me doy la vuelta rápido. Reviso bien la habitación.
No hay nada.
Mi miedo se calma, aunque no del todo. Suelto un suspiro y salgo del baño. Mis nervios siguen alterados. Camino hacia las habitaciones del Alfa y la Luna para empezar mis tareas del día.
Tardo un rato en llegar hasta ahí. El área del Alfa está en el otro extremo de la propiedad. Queda muy lejos del lugar donde vivimos las omegas como yo.
Es un diseño planeado a propósito, sin duda. El Alfa de la manada Night Wing nunca se atrevería a vivir cerca de personas como nosotras. La superioridad prácticamente emana de cada poro de su ser.
Es normal que los alfas tengan un gran ego. Pero este Alfa lo lleva a un nivel mucho mayor.
Solo pensar en él me da asco. La forma en que nos trata a mí y a las otras omegas es horrible. Es muy cruel y lo hace a propósito.
A él le encanta usar su poder y control. Y yo he sufrido su crueldad más veces de las que quiero aceptar.
Lo peor fue cuando me encadenó en los calabozos durante una semana.
Ni siquiera recuerdo qué hice para merecer eso. Tal vez no bajé la cabeza lo suficiente. O tal vez hablé cuando no me tocaba.
Los detalles están borrosos en mi mente. Pero el dolor sigue muy claro.
El frío fuerte de las cadenas, el golpe del látigo en mi espalda y el gran dolor que sentí después siguen grabados en mi memoria.
Tengo cicatrices por toda la espalda. Sin embargo, nunca he sido capaz de mirarlas. No necesito recordar lo que pasó.
Algunas de las omegas se burlaban de mí. Me decían fea, deforme y rota.
Pero ahora todas se han ido. Se emparejaron con lobos de otras manadas. Ahora tienen vidas que yo solo puedo soñar.
Por fin llego a la zona del Alfa. Ver este lugar siempre me sorprende. Su belleza es enorme. Hay escaleras brillantes, cuadros muy caros y alfombras de lujo que parecen demasiado suaves para pisarlas.
Cada habitación es enorme. Tienen camas grandes, tocadores brillantes y baños más grandes que toda nuestra zona. Es un recordatorio constante de la gran diferencia entre nosotros.
No me molesto en tocar la puerta antes de entrar a la zona del Alfa y la Luna. Ellos nunca están aquí a esta hora del día.
Al menos, casi nunca lo están.
Me quedo quieta en el momento en que entro. Mi estómago se revuelve cuando la Luna Suzanne sale furiosa de su cuarto. Su mirada fría se clava en mí. Un gruñido de amenaza sale de su garganta.
Mi cuerpo se pone tenso por el miedo. Conozco muy bien su mal carácter. Solo los recuerdos son suficientes para hacerme temblar.
Ella ni siquiera espera a que intente pedir perdón. Lanza su mano y golpea mi mejilla con tanta fuerza que me hace tropezar.
El dolor aparece al instante. Aguanto el aire y me llevo la mano a la cara adolorida.
«¿Cómo te atreves a entrar en mis habitaciones mientras sigo aquí?», gruñe. Su voz está llena de mando y me aplasta como un gran peso.
Empiezo a tartamudear para pedir perdón. Pero ella me corta con una risa que está llena de odio y burla a la vez.
«La omega sin loba», dice con burla. «Qué vergüenza».
Sus palabras duelen más que su golpe.
Su risa desaparece mientras huele el aire. Su rostro se pone serio. «Sin embargo, puedo olerla. A tu loba».
Como no respondo, ella sonríe de lado y se acerca a mí. «Es demasiado débil para salir, ¿verdad?».
Sus palabras queman por dentro, pero no digo nada. He aprendido a la mala que responder solo empeora las cosas. Con un último gruñido, pasa a mi lado furiosa y desaparece por el pasillo.
Me quedo ahí de pie por un momento. Miro el lugar donde ella estaba hace un segundo.
Mi mejilla palpita por el dolor. Pero no es nada comparado con el enojo y la humillación que hierven dentro de mí. Escondo esos sentimientos, me doy la vuelta y me pongo a trabajar.
Limpiar el polvo, tallar y pasar la aspiradora son tareas aburridas, repetitivas y muy cansadas. Mientras limpio, mi enojo crece y se desborda.
«¿Por qué no quieres salir?», digo entre dientes. Dirijo mi furia hacia la loba escondida muy dentro de mí. «¿Por qué eres tan débil?».
Pero, como siempre, no hay respuesta. No hay movimiento. No hay señal de que ella exista. La decepción se siente más grande cada día que pasa.
Suelto un suspiro. Empujo la escoba por el suelo con más fuerza de la necesaria y sigo con mi trabajo. Maldigo a la loba que se niega a salir y al mundo que no me deja ser libre.
Unas voces bajas y conocidas suenan en el pasillo. Me detengo a mitad de un paso y siento un escalofrío en la espalda. Son el Alfa Curtis y su segundo al mando, Sam.
No necesito verlos para saber que son ellos. Reconocería esos pasos y ese tono de voz en cualquier parte. Pasan por mi lado sin decir una palabra. Pero siento sus miradas sobre mí, pesadas y fijas.
Durante el día, los veo mirándome de nuevo. Me miran por mucho tiempo y con mucha frecuencia. Ninguno habla. No hace falta que lo hagan. Su silencio dice mucho.
La forma en que el Alfa Curtis me mira me da escalofríos. Es como si ya me hubiera desnudado en su mente.
Sam ni siquiera intenta ocultar su mueca de asco. Sé que está aguantando la risa o algo peor. Aun así, esta vez mantienen su distancia. Y me obligo a estar agradecida por ello.
Después del trabajo, voy a la cocina porque mi estómago ruge tras el largo día. Cuando entro, una pequeña sonrisa aparece en mi cara. Veo a Chrissy, la jefa de la casa de la manada, moviéndose de un lado a otro.
Ella es mi única luz en este lugar tan horrible.
«Hola, Chrissy», le digo en tono alegre, apoyándome en la barra. «¿Qué hay en el menú para esta noche?».
Chrissy apenas me mira y pone los ojos en blanco, aunque no lo hace con mala intención. «Pasta al horno. Igual que todos los martes, Josette».
Sonrío, tratando de mejorar su humor. «Solo compruebo que no hayas perdido la memoria. ¿Y tal vez estoy viendo algunas canas?».
Finjo arrancarle un pelo de la cabeza y ella aparta mi mano de un golpe. Una risa brota de ella. «Eres muy molesta, ¿lo sabes?». Mueve la cabeza. «Es bueno que todavía tengas algo de alegría. No muchos de nosotros la tenemos viviendo aquí».
Sus palabras hacen que mi sonrisa desaparezca y me acerco más. Chrissy siempre suele estar muy alegre, pero parece cansada. Su sonrisa es falsa y sus movimientos son lentos.
«¿Estás bien?», pregunto en voz baja.
Ella asiente mientras limpia rápido la mesa.
Como rápido y apenas saboreo la comida. Luego, me acerco al fregadero para empezar a lavar los platos.
«Déjalo, Josette», dice Chrissy con suavidad, tocando mi muñeca. «Yo lo haré. Ve a descansar».
Asiento con agradecimiento y me voy en silencio a mi cuarto. En el segundo en que mi cabeza toca la almohada, me quedo dormida.
Pero no dura mucho. Unas manos rudas me sacuden para despertarme. Me hacen sentarme de golpe.
Mi corazón da un salto. Debe ser el Alfa Curtis. Tomo aire asustada y miro a mi alrededor.
No es él. Es Chrissy. Su cara está pálida. Tiene los ojos muy abiertos por el pánico.
«¿Chrissy? ¿Qué... qué pasa?», logro decir. Mi voz suena ronca por el sueño.
No me responde de inmediato. Solo agarra mi brazo y me jala de la cama. «Vístete. Empaca algunas cosas. Tienes que irte. Ahora mismo».
«¿Qué? ¿Por qué?», pregunto. Mi corazón late muy rápido.
Chrissy se da la vuelta para mirarme y agarra mis hombros con fuerza. Su voz tiembla al hablar. «El Alfa Curtis te va a matar».
Sus palabras me quitan el aire de los pulmones.
Antes de que pueda responder, ella ya está metiendo ropa y una linterna en una mochila. «No hay tiempo para explicarte, Josette. Tenemos que sacarte de este maldito lugar. ¡Ahora mismo!».
«Tienes que venir conmigo», le ruego.
El rostro de Chrissy se suaviza, pero niega con la cabeza de forma firme. «Si me voy, el lazo de la manada se romperá. Ellos se darán cuenta. Ninguna de las dos saldría viva de aquí».
Una lágrima cae por mi mejilla mientras ella pone una mano en mi hombro para calmarme.
«Pero puedes ayudar. Ve a la manada Shadow. Ve hacia el norte. Convence a ese loco Alfa Kage para que venga aquí. Deja que él destruya a esta manada de monstruos».
Trago saliva con dificultad y asiento con la cabeza cuando ella me da la mochila.
«Corre, Josette», me dice. «Y no mires atrás».
Meto la mano debajo de mi cama y saco el collar rojo. Lo guardo en mi bolsillo sin decir una palabra. Luego, me doy la vuelta, abrazo a Chrissy y la aprieto con fuerza.
Chrissy pone un puñado de hierbas molidas en mis manos. «Frótalas en tu piel», dice en voz baja. «Esconderá tu olor».
«Gracias», susurro. Las palabras se atoran en mi garganta.
Mi corazón late muy rápido mientras camino hacia la puerta. Estoy dejando atrás el infierno, pero es el único hogar que he tenido en realidad. Por fin puedo escapar. Pero estaré sola y voy a ir a un lugar desconocido.
Salgo por la puerta en silencio y me pierdo en la noche.

Descubre Galatea

La hija del comandanteLongview Academy 1: Bitter LiesTras la máscara Libro 2El corazón roto del Alfa Libro 3Criada entre vampiros 2: Semillas que plantamos

Últimas publicaciones

Enamorada de la mafia Libro 3Enamorada de la mafia Libro 2La Manada de Ridge Mountain Libro 5: La ProfecíaPierce Charming Academy 2: Besar al rey semidiós y otras malas decisionesFantasía - La antología 2

Listas de lectura

Ver todo

Sumérgete en colecciones de libros de romance seleccionados por nuestra comunidad de lectores.

Interesantes 🐾🐾🐾🐾

por Natsuke

15 libros

Hombres lobo

por Minerva Casas

27 libros

Libros leidos

por Biandra Pérez

22 libros

Brujas

por Minerva Casas

26 libros

Hadas

por Minerva Casas

24 libros

Hombres lobo

por Ana Cabrera+López

153 libros

Mis lecturas

por ollosverdes

102 libros

Libros que valen la pena leer 😋

por Miry amor

62 libros

Para leer

por Hezabel

45 libros

Dragones y demonios

por Ana Cabrera+López

21 libros

🐲Dragones🐲

por mcmg70

16 libros

Terminada

por DeBlue

93 libros

Lobo🐺Wolf

por mcmg70

207 libros

Historias leidas

por libertad

76 libros

🔥

por Mira Lumina

39 libros