
Los hermanos Hart 3: Amando a Sterling
Autor
Meghann Crane
Lecturas
16,0K
Capítulos
21
Capítulo 1
Libro 3: Enamorándome de Sterling
STERLING
—Esto es jodidamente ridículo. Estoy bien y no necesito terapia extra —dije.
—Deberías saber que sí la necesitas.
—Puedo hacerlo en casa.
—No solo soy tu médico, también soy tu amigo, y no estás mejorando como deberías.
Estoy harto de que la gente me diga en qué punto debería estar de mi recuperación. Quiero que me dejen en paz y hacer las cosas a mi manera.
—Sabes que tengo razón, Sterling. Apenas puedes caminar sin ayuda, y han pasado meses desde tu accidente.
—El tiempo de recuperación es diferente para cada persona.
—Cierto, pero tú mismo te estás poniendo trabas. ¿Qué hace falta para que hagas lo que necesitas hacer?
—Déjame hacer esto en casa y no me trates como a un paciente.
—Si tu familia acepta ayudarte, entonces no tendré problema en dejarte hacer la terapia física en casa.
—Trato hecho.
***
—Me da gusto verte aquí —dijo Reece mientras me daba una palmada en la espalda.
—No tuve opción. Tu esposa no aceptó un no por respuesta —dije.
—No puedes esconderte en tu casa para siempre. Necesitas salir para ayudar con tu recuperación.
—Ojalá no estuvieras tan preocupado por mi recuperación. No soy un bebé y se puede confiar en mí —espeté.
—¿Acabo de entrar en mal momento? —dijo Olivia al entrar.
—No. Sterling solo está siendo gruñón como siempre —respondió Reece.
Olivia me sonrió mientras levantaba a Caroline y tomaba asiento junto a Etta. Si hubiera sabido que ella estaría aquí, no habría venido.
No quiero lidiar con nadie fuera de la familia.
—¿Cómo estás, Sterling? —preguntó Olivia.
—Bien.
—Sterling, sé amable —dijo Etta.
—Está bien, Etta. Si no quiere hablar, no tiene que hacerlo.
—¿Cuándo me convertí en el hermano menor? —dije, sintiéndome molesto.
—En el momento en que decidiste mandar todo al diablo y empezaste a odiar todo y a todos —intervino Beau al entrar en la habitación.
¿Así se sintieron ellos al crecer, cuando siempre los estaba presionando o diciéndoles qué hacer? Si es así, no me extraña que a veces me odiaran.
—¿Podemos pasar de esta discusión? —suspiré.
—¿Qué tal si hablamos del viaje anual de campamento de los Hart? —propuso Etta.
—No, porque no va a suceder este año.
—Vamos. No puedes arruinarlo todo. Todavía va a hacerse; tú vas a ir, y vamos a invitar a Olivia y Nadia a venir este año.
—No hace falta que me incluyas, Etta. Esto es para la familia.
—Tú eres familia. Mis hijos te llaman tía, así que eres parte de esta familia.
Vi cómo a Olivia se le curvaban los labios en una pequeña sonrisa. Era evidente que las palabras de Etta la habían puesto feliz.
Hasta donde sé, ya no tiene familia aquí, así que Etta intenta incluirla en muchas cosas, y está casi tan presente como mis hermanos. Pero no quiero que me vea como alguien que no puede hacer las cosas. No quiero que nadie me vea así.
***
—¿Estás seguro de que no necesitas ayuda?
—Estoy seguro, Winston. Soy un fisioterapeuta capacitado y puedo hacer esto solo.
—¿Y si te caes? ¿Quién te va a ayudar a levantarte?
—No voy a caerme. Principalmente porque no pienso hacer lo que el médico me dice. Voy a hacer esto a mi manera.
—Por favor, no seas terco y termines lastimándote. Necesitas superar esto, y sé que es más fácil decirlo que hacerlo, pero Julie y el accidente quedaron atrás. Necesitas empezar a mirar hacia adelante. Etta tiene otro hijo en camino, y sé que no has olvidado a Theo y que Nadia dará a luz en los próximos meses. No quieres perderte esto, y yo no quiero que ellos se pierdan de ti.
—Eres el último del que esperaba que se pusiera emocional y me hiciera sentir culpable.
—Es la verdad. Mereces algo mejor, y necesitas demostrarles a todos que no te estás rindiendo.
—Está bien, pero no voy a contratar a una enfermera a domicilio. Me molestan, y solo quiero a alguien cerca en caso de que pase algo. No necesito que me ayuden ni que me traten como a un niño.
No puedo creer que cedí ante él así. Usó mis sentimientos sobre los niños en mi contra.
—De acuerdo. Olivia está libre y probablemente te ayudaría.
—No. Ni hablar —respondí rápidamente.
—¿Por qué? Sabes que ella no va a robar y hará lo que se le pida.
—Porque no quiero que alguien que no es de la familia meta las narices en mis asuntos.
—Sé razonable, Sterling. Ninguno de nosotros puede estar disponible cuando nos necesites. Todos tenemos trabajo, y algunos tenemos familias.
Dejé escapar un suspiro y miré a mi hermano, sin querer ceder, pero necesito hacerlo.
—Está bien, pero a la primera que me moleste, la despido.
—Primero tiene que aceptar ayudarte, y con esa actitud, puede que diga que no.















































