
—Nos vemos, Hayden. —¡Adiós, Hayden! —Hasta mañana, Hayden. —Que tenga una buena tarde, Sr. Clover. —¡Adiós, Hay!
Sonreí y me despedí con la mano de cada persona que pasaba a nuestro lado. Por fin era el final de una larguísima jornada escolar y, por mucho que me encantara estar rodeado de todos mis compañeros y amigos, lo único que quería era llegar a casa y darme una buena y larga ducha.
El entrenamiento de fútbol americano había sido brutal hoy. El entrenador no había tenido compasión con el equipo, especialmente conmigo, ya que ni siquiera me dio la oportunidad de descansar hasta el final de la práctica. Mis hombros me estaban matando y no veía la hora de echarme una siesta.
—Adiós, Hay
HAYDEN
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