
Su protector posesivo Libro 3
Autor
E. R. Knight
Lecturas
19.7K
Capítulos
43
La vida de Emily da un giro turbulento cuando su novio Parker la deja plantada una y otra vez, llevándola a una conexión inesperada e intensa con el tío de este, Gage. Mientras Emily lidia con sus emociones encontradas y los peligrosos secretos que rodean el negocio de Gage, se ve atrapada en un torbellino de pasión, traición y amor. Con cada paso, el camino de Emily se vuelve más complejo, revelando deseos ocultos y amenazas oscuras que podrían cambiar su vida para siempre.
Abandonada en el Orpheum
Su consuelo perfecto
Emily tiró su teléfono sobre la colcha de su cama. Rebotó una vez y luego se quedó quieto.
Estaba furiosa.
Parker no había respondido a sus llamadas durante la última hora. Seguía perdiendo el tiempo con el equipo de fútbol americano, horas después de que su entrenamiento hubiera terminado.
Emily se enorgullecía de no ser una novia quejumbrosa y necesitada, pero esto era llegar demasiado lejos.
Parker había prometido llegar temprano hoy. Ella de verdad no quería llegar tarde al musical de esta noche, el cual empezaba en exactamente una hora.
Emily era una aficionada al teatro. Había ahorrado durante tres meses enteros para poder comprar no una, sino dos entradas para el musical.
Quería pasar tiempo con Parker. Con todo el ajetreo de los exámenes parciales, no habían salido en mucho tiempo.
Quería que el día de hoy fuera especial, solo para ellos dos. Sin embargo, parecía que Parker tenía otros planes.
Emily se miró en el espejo. Hoy se había esforzado en arreglarse. Llevaba el pelo recogido en un moño suelto en la nuca, lo que dejaba al descubierto su esbelto cuello.
Llevaba puesto un vestido azul marino sin mangas. Tenía un escote en forma de corazón que resaltaba sus curvas, y completó el conjunto con unas sandalias negras de tacón alto.
Su maquillaje era sencillo. Llevaba un toque de rubor en las mejillas y delineador que resaltaba sus ojos verde oliva. Además, se había puesto un poco de brillo en sus carnosos labios.
Se retorció las manos mientras miraba su reflejo.
Esta era la segunda vez que Parker la dejaba plantada. La última vez fue cuando habían decidido ir a su casa a celebrar Acción de Gracias con su familia. O, mejor dicho, con su tío y tutor, Gage.
Parker era hijo único. Sus padres eran dueños de una empresa en Grecia y vivían allí la mayor parte del tiempo.
Como no podían pasar mucho tiempo con Parker, lo habían enviado a Estados Unidos para que viviera con el hermano menor de su madre.
Él y Emily se habían conocido en la universidad. Ella estaba estudiando medicina en MSU y cursaba su segundo año, mientras que Parker era estudiante de tercer año.
Era huérfana y había crecido bajo el cuidado de su ama de llaves. Ella había decidido cuidarla después de que el padre de Emily muriera de cáncer. Su madre no había sobrevivido al parto.
Después de conocerse durante seis meses, Parker la había invitado a salir y empezaron a ser novios.
Ya llevaban un año juntos. Emily todavía recordaba su primer beso con él y la noche en que perdió su virginidad.
Había sido su aniversario de ocho meses. Parker la había llevado a cenar ese día y le había dicho que la amaba. Emily se había sentido como la chica más afortunada del mundo.
Él la había llevado a casa esa noche. Sin embargo, cuando la besó para despedirse, de repente se encontraron dentro de la habitación de ella, arrancándose la ropa.
Se habían acostado juntos esa noche. Emily no pudo evitar sentir que todo había salido perfecto para ellos.
El musical para el que había comprado las entradas estaba basado en una famosa película, Mamma Mia. La función sería en el Teatro Orpheum.
Volvió a mirar su teléfono, deseando con todas sus fuerzas que sonara, pero no lo hizo.
No podía creer que Parker pudiera ser tan desconsiderado.
Lo había llamado antes de empezar a arreglarse para recordarle que llegara a tiempo. Sin embargo, él la había regañado; le dijo que estaba actuando como su madre y que lo estaba sacando de quicio.
Emily se había sentido herida, pero lo justificó. Pensó que solo estaba cansado y que necesitaba un poco de tiempo para relajarse con sus amigos.
Los minutos pasaron y Emily intentó llamar a Parker un par de veces más, pero él no contestó.
El espectáculo empezaría pronto y estaba segura de que el teatro estaría lleno hoy. Estaba empezando a frustrarse cuando sonó su teléfono.
Sobresaltada, lo agarró. Esperaba ver el rostro de Parker brillar en la pantalla, pero no era él.
Sus esperanzas se vinieron abajo.
Tratando de mantener la calma, respiró hondo y contestó la llamada. «¿Hola?».
«¿Emily?».
Había escuchado esa voz antes.
«¿Quién habla?», preguntó.
«Soy Gage».
Emily miró al suelo con confusión. ¿Por qué la estaba llamando Gage? ¿Dónde diablos estaba Parker?
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