
Cómo Encontrar una Pareja
Autor
Kelsie Tate
Lecturas
1,1M
Capítulos
62
Capítulo 1
Zoey estaba de pie afuera del salón de eventos de la manada con una mezcla de ansiedad y emoción.
Podía escuchar la música fuerte que venía de adentro y el ruido de todos hablando y coqueteando con la esperanza de encontrar a su compañero.
Respiró profundo antes de abrirse paso a través de las puertas dobles del salón de eventos hacia el caos. Zoey apenas podía escuchar sus propios pensamientos.
El salón estaba repleto de lobos de toda la zona que esperaban encontrar a su compañero predestinado.
Dos veces al año, las manadas se reúnen para organizar una gran fiesta donde todos los lobos solteros mayores de edad se juntan con la esperanza de que encuentren pareja.
Era un evento muy importante y todas las chicas que Zoey conocía estaban obsesionadas con la idea de su compañero. Era en lo único que pensaban y de lo único que hablaban. A Zoey le daban ganas de vomitar.
Zoey había cumplido veintiún años hacía una semana. Sabía que la mayoría de las personas aquí estaban muy ansiosas porque llevaban mucho más tiempo buscando.
Mientras se abría paso entre la multitud, Zoey sonrió al encontrar a sus amigos Macy y Trevor de pie en un rincón.
«¿Pueden creer esto? Uno pensaría que disimularían un poco su desesperación», dijo Zoey mientras se giraba de nuevo hacia el salón lleno de lobos.
Macy se rio. «Bueno, algunos de nosotros QUEREMOS encontrar a nuestro compañero y vivir felices para siempre».
Zoey se encogió de hombros. «No estoy en contra de encontrar a un compañero. Estoy en contra de esto...», dijo mientras señalaba a un par de lobos que bailaban de manera muy explícita en la pista.
Trevor hizo una mueca. «Nena, al menos tienen la oportunidad de encontrar a un compañero, y al menos la están pasando bien.
»Deja de ser una aguafiestas y ayúdame a buscar unos tragos para, con suerte, borrar esta noche de nuestra memoria».
Zoey soltó una risita. «Ay, cállate, ya encontrarás a tu compañero». Le guiñó un ojo antes de tomarle la mano mientras caminaban hacia la barra.
Se apoyaron en el extremo de la barra, charlando tranquilamente y burlándose de personas al azar en el salón mientras tomaban sus tragos.
«¿Zoey?».
Zoey se atragantó con su bebida, sorprendida de que alguien realmente le estuviera hablando. Se dio la vuelta con los ojos muy abiertos al ver al hombre de pie frente a ella.
«Jason... eh... hola. ¿Cómo estás?», preguntó ella, sintiendo calor de pronto al mirarlo a los ojos.
«Estoy muy bien. Me alegra verte aquí. ¡La verdad es que esperaba verte!», sonrió él, claramente esperando algo que no estaba ahí.
«¿Ah, sí? Bueno, me alegra verte», sonrió Zoey.
Jason dio un paso hacia ella y le tomó la mano. «Zoey...», dijo casi en un susurro, con su cuerpo demasiado cerca. La miró a los ojos, rogando por esa chispa, para que el lazo de compañeros se formara.
Zoey se hizo hacia atrás, soltando su mano de la de él. «Jason, ¿conoces a mis amigos?». Se dio la vuelta, agradeciendo en silencio al cielo que él no fuera su compañero.
«Trev, Macy, él es Jason. Un... amigo. De la preparatoria», dijo Zoey con duda, reviviendo con horror sus días de escuela por un momento y el hecho de que había salido con él.
«¡Oh! Jason. He escuchado mucho sobre ti», rio Trevor mientras le estrechaba la mano a Jason.
Zoey miró a Macy y su rostro palideció al ver a su amiga. Macy simplemente se quedó allí de pie en silencio, con sus ojos clavados en el rostro de él.
«Compañero», susurró ella.
«Oh, por Dios», dijo Trevor en voz alta.
«Oh, por Dios», repitió Zoey mientras observaba a su amiga dar un paso hacia Jason.
«Compañera», susurró Jason mientras le tomaba la mano. Se pararon muy cerca, mirándose a los ojos mientras el lazo de compañeros comenzaba a formarse. Se alejaron, saliendo del salón para tener algo de privacidad tranquila.
«Debe ser una broma», se quejó Zoey mientras los observaba alejarse. «No puede ser así de fácil. Ni siquiera se conocen».
«Bueno, uno menos, faltamos dos», dijo Trevor guiñando un ojo antes de volver a apoyarse en la barra.
«Sí...», respondió ella en voz baja mientras miraba hacia la pista de baile llena de gente bailando y coqueteando con la esperanza de sentir esa atracción.
Marcel entró al lugar y todo el salón se quedó paralizado. No todos los días el hijo de un alfa cumplía la mayoría de edad.
Él respiró profundo, preparándose para que todas las lobas del salón se amontonaran a su alrededor con la esperanza de convertirse en la próxima Luna.
Él mostró una sonrisa encantadora mientras caminaba entre la multitud, asegurándose de mirar a los ojos a cada chica linda que veía. Si tenía una compañera, más le valía estar a la altura.
Bailó con unas cuantas chicas, dejándolas decepcionadas de que no fueran su compañera ni la futura Luna de su manada.
Se dio la vuelta para encontrar a una chica hermosa de pie a un lado, rodeada de hombres que esperaban pasar tiempo con ella. Él se acercó con una sonrisa, tendiéndole la mano mientras cruzaban miradas.
La hizo girar por la pista de baile, con su cuerpo lleno de curvas presionado contra el suyo mientras se movían. Era una pena que no fuera su compañera. Ella era exactamente lo que él buscaba.
De repente, captó un aroma; era embriagador y abrumador. Él la soltó, besando su mano con la promesa de regresar.
Mientras se abría paso entre la multitud, podía sentirlo. Llenaba el aire, por encima del olor de la multitud. Olía a manzanas con especias, y él sabía lo que eso significaba.
En algún lugar de este salón estaba su compañera. Sus sentidos se agudizaron mientras caminaba, centrándose en ella. Estaba de cacería y la iba a encontrar, como si estuviera en piloto automático.














































