
Comprada por la Mafia
Autor
Heather Teston
Lecturas
1,4M
Capítulos
37
Capítulo 1.
Dmitry Smirnov era un hombre imponente, de pelo oscuro y muy atractivo. Todas las mujeres caían rendidas a sus pies. A los 20 años, se convirtió en el jefe de la mafia rusa tras el asesinato de su padre.
En la década siguiente, forjó un imperio colosal, adquiriendo empresas y propiedades por todo el mundo. Era frío como el hielo y despiadado. Todos le temían. Una simple mirada suya podía ser una sentencia de muerte.
Se mudó a Estados Unidos poco antes de cumplir los 30. Dominaba el inglés, el italiano, el francés y el español con soltura. Pero su marcado acento ruso seguía presente al hablar.
Su madre, de origen italiano, falleció al darle a luz. Su padre lo crió con mano dura, enseñándole a pelear e incluso a matar. Su fama le precedía, y ya no necesitaba recurrir a la violencia con frecuencia.
La gente obedecía sus órdenes con solo una mirada. Muchas de sus propiedades las obtuvo de hombres que necesitaban su ayuda. Le gustaba rodearse de mujeres hermosas, pero solo por placer.
No tenía tiempo para el amor y, de todos modos, no creía en él. Un viernes por la noche, aburrido como una ostra, decidió ir a un club de striptease para ricos y famosos. Era un local clandestino, desconocido para la policía, donde todo estaba permitido.
Tenían salas privadas donde las mujeres hacían lo que los hombres desearan, desde bailar hasta tener relaciones íntimas. A menudo disfrutaba de los servicios que ofrecían las chicas, y esa noche buscaba compañía femenina. Al llegar con dos de sus guardaespaldas, lo llevaron a su mesa reservada.
Tras recibir su bebida, se recostó y observó a la stripper en el escenario. No podía apartar la mirada de la que estaba bailando. Era joven, esbelta y tenía una larga melena castaña.
Había algo diferente en ella. Se notaba que era novata en el striptease. Sus movimientos eran torpes y parecía asustada como un cervatillo.
Llamó al gerente.
—Señor Smirnov, ¿en qué puedo servirle? —preguntó el gerente.
—Esa chica, ¿cuál es su historia? —inquirió Dmitry.
—Disculpe, es nueva y está teniendo dificultades para hacer su trabajo. Si no se desnuda por completo esta vez, tendremos que prescindir de ella —explicó el gerente.
Dmitry sabía lo que eso significaba: la matarían.
—Parece muy joven. ¿Por qué está aquí? —preguntó.
—Rudy la consiguió de su padrastro hace unos días —respondió el gerente.
—Sácala del escenario y llévala a una de las salas traseras —ordenó Dmitry.
—Señor Smirnov, no la querrá, es inexperta. Permítame traerle otra chica, una con más experiencia. Quizás Sylvia. La tuvo antes y estoy seguro de que lo dejó satisfecho —sugirió el gerente.
Dmitry se giró para mirar al hombre, quien rápidamente apartó la vista de sus ojos.
—¿Estás cuestionando mis órdenes? —preguntó.
—No, señor —respondió el gerente.
—Entonces haz lo que te digo, ahora mismo —ordenó Dmitry.
***
Danica Burke, delgada, de cabello y ojos castaños, vivía una vida que la gente solo leía en libros o veía en películas. Por fin, a los 20 años, había escapado de la casa de su padrastro, un verdadero infierno en la tierra. Él nunca abusó sexualmente de ella, pero sí dañó su mente y cuerpo.
Desde los 10 años, tuvo que cocinar y limpiar, y no se le permitía ir a la escuela ni tener amigos. Su madre había desaparecido hacía mucho tiempo. Su padrastro, Lawrence, un hombre calvo y gordo, siempre estaba como una cuba. La ataba a la cama por la noche para que no pudiera escapar.
Las pocas veces que intentó huir, la molía a palos y la dejaba sin comer durante días. Aprendió rápidamente a no responder ni desobedecer y anhelaba liberarse de él. No sabía que lo que deseaba sería aún peor cuando fue vendida a un club nocturno clandestino.
Obligada a hacer striptease, sabía que era cuestión de tiempo antes de tener que trabajar en las salas traseras. Estaba aterrada, débil y no quería seguir viviendo, así que después de ser llevada al club, intentó cortarse las muñecas. Pero Rudy, el dueño del local, la detuvo justo a tiempo.
La primera noche que tuvo que hacer striptease, se negó a quitarse la ropa y la golpearon. No creía que la vida pudiera empeorar, pero entonces lo conoció a él. Dmitry Smirnov era alto, moreno y guapo, con un cuerpo de infarto.
Pero tenía esa mirada, fría y malvada, que aterrorizaba a todos los que la veían. Entonces, cuando le hizo una oferta descabellada, tuvo que tomar una decisión crucial. Pero, ¿podría aceptarla?
Era aceptar su propuesta o quedarse en el club; de cualquier manera, podría ser su perdición.














































