«Nop», digo, y ella gira la cabeza despacio hacia mí, con los ojos desenfocados por el alcohol. «Esta noche iba de beber para olvidar, así que deja de olvidar... quiero decir, de recordar que hay que olvidar... o sea, no sé ni adónde iba con esto...». Se ríe, poniendo los ojos en blanco de forma juguetona, y me tiende la mano.