
Tentada por Mi Jefe
Autor
Tania Shava
Lecturas
2,8M
Capítulos
55
Valerian es un hombre que sabe exactamente lo que quiere y siempre lo consigue. Después de todo, cuando eres el CEO de tu propia empresa, nadie te dice "no". Pero cuando Haley aparece, su mundo se pone patas arriba por esta mujer que no quiere saber nada de él. Entonces, ¿por qué eso hace que la desee aún más?
Clasificación por edad: 18+.
Capítulo 1.
HAILEY
A los diecinueve años, Hailey ya había terminado sus estudios en Harvard. Empezó la escuela muy joven y no solía relacionarse mucho con otras personas.
Su vida no había sido un camino de rosas, pero estaba decidida a mejorarla. Desde pequeña, se propuso esforzarse al máximo para labrarse un buen futuro. Solo necesitaba algo de dinero y un empujoncito para lograrlo.
Aunque muchos chicos se fijaban en ella, no le interesaban. Los libros eran su verdadera pasión. Pasaba la mayor parte de su tiempo con la nariz metida en ellos. Rara vez salía en citas porque sus estudios eran su prioridad.
Siempre había anhelado el éxito, y esperaba que esta fuera su gran oportunidad. Hoy era un día importante y los nervios la carcomían.
Se acercó a la recepción y dijo:
—Buenos días, soy Hailey Hartfield.
—La estábamos esperando —respondió la mujer rubia en el mostrador. Su placa decía Clara.
Alguien acompañó a Hailey a una oficina y le pidió que esperara al jefe. El despacho era enorme y parecía costar un ojo de la cara. Hailey soñaba con tener una oficina así algún día.
Hoy era su primer día como asistente. Este era el primer peldaño para llegar a ser directora general. Ahora, estaba sentada en el gran despacho, esperando conocer a su nuevo jefe.
Esperaba que la gente no intentara hacerse la interesante con el jefe. Quería causar una buena primera impresión, así que se sentó bien derecha e intentó aparentar seguridad.
De repente, entró un hombre con un elegante traje negro. Tenía una melena impresionante y unos ojos azules como el cielo. Aparentaba unos 28 o 29 años.
—¿Te apetece algo de beber? —preguntó.
—No, gracias —dijo Hailey—. Estoy esperando al jefe, así que si no te importa, preferiría esperar sola.
—¿En serio? —dijo él, con un tono algo divertido.
—Sí —respondió ella, sonando un poco brusca—. No quiero causar una mala primera impresión.
Él soltó una risita.
—De verdad quieres hacerlo bien, ¿eh?
Seguramente sea solo un empleado nuevo. Puedo hablarle como me dé la gana.
—Sí, imbécil, como puedes ver.
En ese momento, otra persona entró en la habitación.
A lo mejor trae té.
—¿Sabes? Realmente no me caen bien las personas como tú. Te das aires de importancia cuando no eres nadie.
—¿Ah, sí? —dijo él, pareciendo sorprendido. Hailey casi se ríe—gente como él necesitaba que le bajaran los humos.
—Incluso pareces un pervertido —soltó ella. Antes de que él pudiera responder, una mujer rubia y guapa entró. Hailey reconoció a Clara de antes.
Seguro que viene a decir que el jefe llegará tarde. Pero Hailey se quedó de piedra cuando Clara se dirigió al hombre del traje.
—Señor, tiene una reunión en cinco minutos.
—Gracias, Clara. Puedes retirarte.
Ay, madre... ¿No acabo de llamar imbécil a mi jefe? Me parece que este trabajo se me ha escapado de las manos. Hailey no se atrevía a levantar la mirada. ¿Cómo puedo arreglar este desastre?
¿Cómo es posible que sea tan joven y ya dirija una gran empresa? Pensaba que sería un hombre mayor, no este tipo. Hailey se sentía como si quisiera que se la tragara la tierra.
Ahora él estaba sentado en el borde del escritorio frente a ella.
—Entonces, ¿por dónde íbamos... señorita Hatfield? Soy —dijo con una sonrisa de oreja a oreja— el señor Imbécil, como me has bautizado.









































