
Tomada por la Tribu
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Capítulo Uno
Este libro es una adaptación aprobada por el autor de Taken by the Alpha
Jason Storm
Un eco metálico resonó en el oscuro bosque. Los sonidos de jadeos y gruñidos se mezclaban. La piel se desgarraba y la carne se rompía, cayendo sobre el suelo empapado de sangre.
El ataque del hombre resonó en la noche casi silenciosa: cuchillos retorciéndose, puñetazos lanzados, huesos rompiéndose. La escena era nada menos que espeluznante. La hierba estaba empapada en un espeso charco de sangre carmesí. Un grito aterrador cortó el aire, solo para ser apagado por un silencio ensordecedor.
El hombre que sufría esta brutalidad ya había pasado el punto de gritar de dolor o pedir ayuda. Comprendía su situación mientras sentía que su cuerpo era hecho pedazos. Se dio cuenta de que le faltaba una mano, y de que la mitad de su cuerpo ya no funcionaba.
A pesar de la oscuridad de la noche que envolvía a su torturador, él sabía quién era. Era el hombre del que muchos solo hablaban en La Tribu, la sociedad secreta en la que vivía. Aunque la Tribu y sus diferentes Familias estaban protegidas de la mayor parte del resto del mundo mediante la reclusión física, el aislamiento y miles de millones de dólares, esta noche demostraba que ninguno de ellos estaría totalmente a salvo de su Prime Elder, su líder supremo, cuando entraba en cólera. El hombre no necesitaba verle la cara para confirmar sus sospechas. El hombre que lo torturaba era el Prime Elder, la bestia de todas las historias que circulaban por su Familia. Y no tenía ninguna intención de dejarlo escapar.
Matar era un síntoma de supervivencia para este escalafón de la sociedad, y un mero deporte recreativo para Jason Storm, el Prime Elder. Era verdaderamente un hombre que no conocía las consecuencias, que solo conocía el poder.
Los ojos del hombre se salían de sus órbitas, y la sangre brotaba de cada parte de su cuerpo, drenando el color de su rostro. No le quedó más remedio que aceptar su destino. Estaba indefenso y sin voluntad para luchar.
El hombre que continuaba haciéndolo pedazos era invencible. Llevaba anillos en cada dedo, cada uno de los cuales tenía una sola cuchilla. Cada una goteaba sangre. Era el gobernante que estaba por encima de todos, gobernando con puño de hierro. La razón de su riqueza, la razón de su lealtad inquebrantable. La razón de su propia perseverancia. Así como de su final, si él así lo decidía.
El hombre gimió de dolor con la cabeza baja. Solo esperaba morir con un poco de dignidad.
El Prime Elder se rio con voz ronca, deleitándose con el miedo que irradiaba del hombre. Disfrutaba la sensación de la piel desgarrándose bajo sus dedos cubiertos de anillos y la sangre caliente acumulándose sobre sus manos. La tortura continuó durante horas. El hombre aguantó todo lo que pudo sin gritar. El bosque estaba inquietantemente silencioso, pero el viento empezó a aullar de forma ominosa.
Mientras su cuerpo comenzaba a apagarse, pudo sentir que la muerte se acercaba. El Prime Elder, no satisfecho con el dolor que había infligido, inclinó la cabeza del hombre y soltó una risa sin gracia frente a sus ojos apenas abiertos.
Al apartarse, el Prime Elder sonrió con suficiencia, con casi cada centímetro de su cuerpo manchado de sangre. Empujó el cuerpo tembloroso del hombre sobre la hierba ensangrentada y se rio entre dientes. Con una última mirada, el Prime Elder se alejó, desapareciendo en el oscuro y espeso bosque. Dejó al hombre atrás para que sufriera hasta que su cuerpo cediera.
El hombre se hizo un ovillo, temblando. Las lágrimas brotaban de sus ojos inyectados en sangre. Ya no podía contenerlo más. La tortura era insoportable.
Así que lo dejó salir. Gritó hasta que los árboles temblaron y los pájaros alzaron el vuelo despavoridos. Su cuerpo se estaba rindiendo, sus ojos saliéndose de las órbitas. Una vez que se quedó en silencio, su cuerpo había cedido. Sus ojos estaban muy abiertos, pero él ya no estaba ahí.
Estaba muerto.
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