
The Wolf Wars - Especial de San Valentín
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Capítulo 1
Ellie
Miro por la ventana del piso de arriba hacia los terrenos de abajo. Es hermoso, de verdad lo es. Justo como lo imaginé cuando aprobé los planos del nuevo edificio.
Nuestro hogar, y el hogar de la gente que trabaja aquí. Humanos y hombres lobo trabajando codo a codo. Trabajando para su rey y su reina.
Por supuesto, todavía hay problemas de vez en cuando, pero el Alfa de cada manada o el enlace humano se encarga de resolverlos.
Seth y yo no somos mucho más que figuras decorativas. Solo nos piden que intervengamos en asuntos que los Alfas no pueden manejar o en problemas entre humanos y hombres lobo.
Es muy diferente a cuando humanos y hombres lobo compartían el mundo. Si un hombre lobo descubre que su compañera destinada es humana, ahora todo se habla abiertamente con las familias.
Nunca habrá otra guerra porque los humanos crean que les están robando a sus hijas o hijos solo porque son la pareja destinada de un hombre lobo. Ha pasado un año desde que terminó la guerra. Debería estar feliz, pero siento que algo me falta.
Miro hacia el pequeño jardín y escucho los gritos de los cachorros mientras se persiguen unos a otros, riendo y jugando.
Suspiro profundamente. Tal vez estoy siendo impaciente, pero siempre hay ese pensamiento en el fondo de mi mente.
¿Y si Seth y yo nunca somos bendecidos con cachorros? ¿Y si, porque no fuimos compañeros destinados desde el principio, nunca podemos tener hijos?
Mis pensamientos vuelven a mi abuelo. Las últimas palabras que dijo antes de que la hoja envenenada lo matara.
«Lo último del regalo de tu abuela. Úsalo con sabiduría».
¿Sería egoísta usarlo para mí misma, para que pudiéramos concebir un hijo?
Aunque no lo creo. Olivia quedó embarazada casi en cuanto Murdoch la marcó.
Ahora tiene dos niños hermosos.
Estoy tan perdida en mis pensamientos que solo me doy cuenta de que Seth está ahí cuando sus brazos fuertes me rodean y me atraen hacia su pecho.
Me mordisquea la marca en el cuello y gimo, alejando de inmediato los pensamientos negativos que atormentan mi mente.
Mira hacia abajo, al jardín.
«Quizás deberíamos cerrar los jardines privados por ahora», sugiere.
Sabe exactamente lo que estoy sintiendo. Lo siente a través del vínculo.
Por eso aparece de repente, como de la nada, cuando mi mente divaga. Niego con la cabeza.
«Me gusta verlos jugar. Solo es que…»
No me da tiempo a terminar la frase porque me gira entre sus brazos.
Seth desliza los dedos por mi cabello y después sus labios presionan los míos con fuerza en un beso dominante. Gimo cuando las yemas de sus dedos se deslizan bajo mi camiseta.
Pequeñas descargas recorren mi piel tras su contacto, y de pronto siento que estoy ardiendo.
Un pequeño jadeo se me escapa, y cuando abro la boca, él aprovecha para saquearla con su lengua.
No me canso de su sabor mientras le devuelvo el beso con la misma avidez. Siempre es así cuando me toca. El vínculo de compañeros es tan fuerte como siempre. En ese momento, me olvido de cualquier preocupación que esté rondándome por la cabeza.
Me encanta que intente distraerme, pero cuando paremos, la preocupación y la tristeza volverán. El miedo de no poder darle nunca a Seth el hijo que tanto desea.
Sé que quiere un hijo. Lo siento a través del vínculo de compañeros. De la misma forma, él puede sentir mi tristeza por no haber podido darle uno.
Quizás algo anda mal conmigo. Pienso en Olivia y sus dos niños. No parece justo que ella tenga dos cachorros y yo no pueda tener ni uno.
Sé que no debería sentirme así, no con todo lo que tengo, pero siento un poco de envidia de Olivia. Lo que daría por tener dos cachorritos correteando por todas partes.
Ella viene a visitarnos a menudo, y me encanta ver a mis ahijados, pero no es lo mismo. No es lo mismo que tener los tuyos propios. Seth se aparta a regañadientes.
«Deberíamos ir preparándonos», me recuerda.
Sonrío, y esta vez no es forzado.
***
Han pasado seis meses desde la última vez que vi a mi papá. Años desde que volví a la manada que me acogió por primera vez.
Seth nunca ha visto la manada de mi papá, y estoy emocionada por enseñarle el lugar.
Quiero que vea dónde pasé los pocos momentos de felicidad de mi infancia.
La preciosa casa de mi papá, donde yo me sentaba en la cocina mientras él me preparaba panqueques con chispas de chocolate. O si no era él, era Millie.
Me pregunto si Millie estará bien. Me siento un poco culpable por no haber preguntado por ella. No la conocí durante mucho tiempo, pero siempre fue amable.
Debería habérselo preguntado a mi papá la última vez que estuvo aquí, pero fue durante nuestra ceremonia de unión y coronación. Todo estuvo tan ajetreado que no tuve oportunidad.
Mi papá no sabe que vamos. Una de las ventajas de ser la reina y el rey es que puedes hacer visitas sorpresa a cada una de las manadas.
El mes pasado visitamos a Clayton. La cara que puso cuando aparecimos en su oficina… primero fue de asombro, y luego de pura alegría.
Sé que Clayton extraña a Seth, y Seth extraña a Clayton de la misma manera. Se alegraron muchísimo de verse.
Estoy segura de que mi papá sentirá exactamente lo mismo.
«¿Lograste convencer a Arvid?»
Seth me mira y se ríe.
«Me costó trabajo, pero sí. Nos seguirá en el coche con el equipaje».
Sonrío de oreja a oreja.
Seth y yo vamos a viajar en nuestras formas de lobo. Con todo lo que ha pasado, nuestros lobos nunca tuvieron realmente la oportunidad de fortalecer su vínculo.
Corremos juntos de vez en cuando, cuando tenemos la oportunidad, pero este viaje será el más largo que nuestros lobos habrán pasado juntos.
Podrán correr y jugar. Ser ellos mismos por una vez y olvidarse de sus deberes como rey y reina, igual que Seth y yo podremos hacerlo.

















































