
Relato erótico: Fuego y hielo
Una simple apuesta en la oscuridad se convierte en un burbujeante juego de encanto y valentía cuando Yasmin y sus amigas se cruzan con Sam, un hombre que nunca rehúye un desafío. Lo que empieza como un juguetón “a que no te atreves” deriva rápidamente en un coqueteo de idas y venidas en el que nadie quiere perder, pero todos desean en secreto que el otro dé un paso más. Saltan chispas, estallan las risas y la línea entre diversión y sentimiento empieza a difuminarse. Es juguetón. Es atrevido. Y es el tipo de momento que permanece mucho después de que se disipen las burbujas. ¿Quién iba a decir que un reto podía resultar tan eléctrico?













































