
Prohibido
Autor
Lecturas
815K
Capítulos
16
Capítulo 1
ALLISON
¿Sabes de esos niños que tienen padres cariñosos, padres que siempre preguntan dónde están y qué están haciendo? Los míos no son así. Mi madre es una puta cazafortunas que atrapó a mi padre quedándose embarazada cuando todavía eran adolescentes.
No era tonta; sabía que él ya era locamente rico a la tierna edad de dieciocho años, así que se le pegó como una lapa. Incluso ahora, ni se molesta en disimular que no me soporta.
Papá tampoco era del todo tonto. Se casó con ella, pero también le hizo firmar un acuerdo prenupcial blindado. Si la pillan siendo infiel, se queda sin nada, ni siquiera la ropa que lleva puesta. Pero al menos a papá le caigo bien. Puede que no esté tan presente como la mayoría de los padres, y tiene que viajar mucho por trabajo, pero al menos habla conmigo.
Supongo que eso explica cómo ninguno de los dos se ha dado cuenta de que ya he aparecido en tres películas porno. Vivir en el Valle de San Fernando tiene sus ventajas. Bueno, eso y estar en el lugar correcto en el momento correcto con un cuerpazo de infarto.
No intento sonar como una creída. Solo estoy siendo honesta. Mido un metro cincuenta y siete y peso cincuenta kilos, con unas tetas copa DD y pelo largo y rubio. La gente tiende a quedarse mirando, y no me molesta. Es algo a lo que me he acostumbrado, igual que a la cantidad de tipos que me tiran los tejos.
Estaba en el centro comercial comprando un bikini cuando la mujer que tenía al lado me dijo: «Deberías llevarte ese. Te va a resaltar más las tetas».
Era un bikini negro de tiras que apenas me cubría, pero me lo compré de todas formas.
La mujer, Ginger, y yo estuvimos charlando y me dio su tarjeta. No era mucho mayor que yo y parecía bastante enrollada. Nosotros tenemos nuestra propia piscina, por supuesto, pero Ginger me dijo que podía pasarme a usar la suya cuando quisiera.
Esa tarjeta blanca con su nombre y Willow Entertainment en negrita me llamó la atención. Tenía curiosidad. Además, a veces un cambio de aires viene bien, así que ¿por qué no?
Imagina mi sorpresa cuando toco el timbre y me abre un hombre desnudo. «Tú debes de ser la chica de la que Ginger me habló».
«La misma». Dios, es guapísimo. No tanto como Liam, pero aun así.
Abre más la puerta para dejarme pasar. «¿Cuántos años tienes?».
«¿Cuántos quieres que tenga?». No soy ingenua. He tenido un amigo con derechos durante un año.
«Bueno, si quieres ganar algo de dinero y pasarlo bien, te sugiero que tengas dieciocho».
«Entonces los tengo».
«Perfecto». Me hace pasar a la casa justo cuando Ginger baja las escaleras con solo una bata fina.
«Allison, me alegra que hayas venido. Veo que ya conociste a Memphis».
Asiento con la cabeza.
Ella lo mira. «¿Tenía razón?».
«La tenías. Justo íbamos a empezar».
Ginger asiente y se sienta en el sofá. «Espero no equivocarme al asumir que no eres virgen».
Miro de ella a Memphis. «No, no lo soy».
«Bien», dice Memphis. «Ponte de rodillas». No tengo nada mejor que hacer hoy, así que lo hago. No hace falta ser un genio para darse cuenta de lo que está pasando. Solo basta con una pequeña tarjeta blanca.
«Abre la boca y relaja la garganta».
Memphis es más grande que Ryan.
«Joder, qué buena eres», me halaga Memphis. «Me encantan los piercings en la lengua».
Sí, tengo la lengua perforada.
Retrocede un poco cuando me dan arcadas. «Trágalo», me indica y empuja hasta el fondo.
Siento que Ginger está haciendo algo con mi pelo. Parece como si me estuviera poniendo una peluca.
Me toma la mano y la guía adonde quiere. «¿Sientes esto?».
Solo puedo asentir.
«Si presionas ahí, se viene así de rápido». Chasquea los dedos.
«No lo hagas todavía», dice Memphis mientras se retira. «Ve y siéntate con los pies en el agua. Voy a grabarnos. Actúa natural».
Me quito el vestido de verano y Ginger silba. «Tenía razón. Estás increíble con eso puesto. Deliciosa, la verdad».
«Oh, pienso probarla». Memphis me guiña un ojo.
Ginger me lleva hasta la piscina y me dice dónde sentarme. Me explica brevemente lo que va a pasar mientras Memphis coloca una cámara.
Cuando todo está listo, Memphis cuenta hacia atrás desde tres con los dedos y camina hasta donde estoy. «¿Qué estás haciendo, nena?».
«Solo intentando broncearme». Me dijo que actuara natural.
Se pone a mi lado y me gira la cabeza, haciendo que mire directo a su polla, y por instinto le paso la lengua por todo el tronco y le chupo las bolas.
«No me provoques».
Recordando lo que ambos me dijeron, me lo meto entero sin que me den arcadas.
«Eso es, nena. Tengo un buen regalo esperándote», dice, embistiendo con fuerza.
Ginger me hace una señal con la cabeza y presiono el punto que me indicó.
«Ahhh, joder». Echa la cabeza hacia atrás mientras se vacía entero en mi garganta. Cuando termina, me mira. «¿Estás bien para seguir?».
«Sí».
Salta a la piscina frente a mí, me desata la parte de arriba del bikini dejándola caer y me aprieta las tetas. «Solo relájate».
Gimo mientras baja besándome por el cuello, dándole a cada teta toda la atención necesaria hasta que mis pezones están rojos y duros.
Me recuesta, me quita la parte de abajo y me abre los labios inferiores.
«Oh, Dios. ¡No pares, papi!».
Me mete los dedos. «Papi quiere meter su polla en este dulce coño tuyo».
«¡Por favor, papi!».
«Dile a papi lo que quieres, nena».
«Quiero que me folles. Quiero que sea duro, papi. Por favor».
«¿A mi nena le gusta duro?».
«Sí, papi».
«Dios, eres perfecta. Solo iba a hacer lo básico, pero me muero por follarte».
Ginger está sentada en una tumbona con tres dedos enterrados en su coño. Nunca me han atraído mucho las chicas, pero no puedo dejar de mirar. Es muy excitante.
«¿Te gusta mirarla, nena?».
«Sí».
«¿Te gustaría jugar con ella algún día?».
«Creo que sí».
Memphis sonríe. «Te va a ir genial».















































